¿Qué es?

La neuromodulación facial es un tratamiento médico utilizado para suavizar las arrugas y líneas de expresión producidas por la actividad repetida de los músculos faciales, especialmente en la frente, el entrecejo y las patas de gallo (perioculares), manteniendo un aspecto natural y rejuvenecido.

Con el paso del tiempo, los movimientos repetidos del rostro -como fruncir el ceño, sonreír o elevar las cejas- producen pliegues en la piel que con los años se vuelven permanentes. La neuromodulación se realiza mediante toxina botulínica tipo A, que permite relajar temporalmente la actividad de ciertos músculos faciales, permitiendo que la piel descanse y que las arrugas se suavicen de forma progresiva. Por eso se utiliza también para prevenir la formación de arrugas profundas.

El resultado es un rostro más fresco, descansado y natural sin cambiar la expresión.

Cada rostro tiene una dinámica muscular diferente. Por eso es importante realizar un diagnóstico facial individualizado para determinar qué zonas tratar y qué dosis utilizar.

Aplicación de tratamiento de neuromodulación en frente de paciente.

En qué consiste

El procedimiento consiste en pequeñas infiltraciones muy precisas en los músculos responsables de las arrugas dinámicas, permitiendo relajarlos temporalmente y mantener una expresión natural en el rostro. 

El tratamiento dura aproximadamente 10-15 minutos, es prácticamente indoloro no precisando anestesia y permitiendo volver a la actividad normal inmediatamente.

Los efectos comienzan a apreciarse alrededor del 3er-4 día, alcanzando su resultado completo en unas dos semanas.

Cuánto dura el resultado

La duración media es de 4 a 6 meses, dependiendo de factores como: la fuerza muscular, el metabolismo individual, la dosis utilizada y la frecuencia de los tratamientos preventivos.

Con sesiones periódicas, los pacientes mantienen los resultados durante más tiempo. 

Antes y después

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Preguntas frecuentes

El objetivo es suavizar las arrugas de expresión y conseguir un rostro más descansado y rejuvenecido, manteniendo la naturalidad. El resultado depende de la anatomía, la fuerza muscular y las características individuales de cada paciente. 

En medicina estética, el término neuromodulación hace referencia al tratamiento mediante el cual se modula/regula temporalmente la actividad de determinados músculos faciales para suavizar las arrugas de expresión mediante toxina botulínica tipo A. Su indicación, dosis y puntos de aplicación deben establecerse de forma individualizada tras una valoración médica. 

No. Una correcta planificación y una técnica adecuada permiten modular la actividad muscular sin eliminar la expresión facial. El objetivo es relajar selectivamente ciertos músculos responsables de las arrugas, lo que aportará un aspecto más descansado y natural manteniendo la capacidad de gesticular.

Las infiltraciones se realizan con agujas muy finas y suelen producir únicamente una ligera molestia de pocos segundos. Habitualmente no es necesario utilizar anestesia y el paciente puede retomar su actividad cotidiana inmediatamente.

No existe una edad concreta. La indicación depende principalmente de la actividad muscular y de cómo se manifiestan las arrugas de expresión, más que de la edad. Una valoración individual permite determinar cuándo puede estar indicado el tratamiento. 

Iniciar el tratamiento en fases tempranas en pacientes hipertónicos, puede ayudar a retrasar la formación de arrugas profundas.

No. La neuromodulación facial puede realizarse durante todo el año, incluido el verano, ya que no produce fotosensibilidad. Deben seguirse, no obstante, las recomendaciones médicas posteriores al tratamiento.

Está indicado en pacientes que desean suavizar las arrugas de expresión facial o prevenir que determinados pliegues dinámicos se hagan más marcados con el tiempo. La indicación debe establecerse de forma individualizada tras valorar la musculatura y la anatomía facial.

No. Cuando desaparece progresivamente el efecto, la actividad muscular va recuperándose y las arrugas de expresión vuelven gradualmente a su situación previa. El tratamiento no provoca que las arrugas empeoren por haber dejado de realizarlo.

Además del tratamiento de las arrugas de expresión, puede utilizarse en medicina estética para modular determinados patrones de contracción muscular y mejorar algunas alteraciones relacionadas con la dinámica facial. Su indicación depende de la anatomía y de los objetivos de cada paciente. 

Es muy útil por ejemplo en el tratamiento del bruxismo (rechinar de dientes por exceso de contracción del músculo masetero).

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